Alarmas por soldaduras y materiales de caracoles de Coca Codo Sinclair se dispararon desde 2014, pero no se puso remedio | Economía | Noticias

La Fiscalizadora ASOC CFE, inspectores independientes y hasta la propio Sinohydro reconocieron las fallas que generaron fisuras que son inaceptables.

30 de junio, 2021 – 06h20

La existencia de defectos de fábrica en los distribuidores o caracoles de las turbinas de Coca Codo Sinclair se conocían desde marzo de 2014, es decir, desde antes de que estos sean ensamblados en territorio ecuatoriano. Pese a informes y alarmas levantadas por la propia empresa fiscalizadora (Asociación de Control de Fiscalización, ASOC CFE), la obra siguió avanzando.

A través de decenas de documentos y comunicaciones que en estos días han sido entregados a la Comisión de Fiscalización de la Asamblea por parte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), se conoce por primera vez la magnitud de esas fallas.

De acuerdo con el asambleísta Fernando Villavicencio, presidente de la Comisión de Fiscalización, los documentos recibidos son reveladores, pues confirman que el acero no cumplió con las especificaciones del contrato ni con la norma ASME 8. También queda claro que pese a tener fallas de fábrica hubo autorización para el ingreso y luego el ensamblaje de estas.

Actualmente Coca Codo luce bien por fuera. La casa de máquinas se mantiene en funcionamiento, reluciente. Pero por dentro, los distribuidores continúan presentando fisuras, que no se arreglan simplemente con soldadura. Como resultado, Celec EP operadora de Coca Codo plantea un arbitraje internacional con sede en Santiago de Chile para lograr que Sinohydro responda a su costo con una reparación definitiva. Actualmente el proceso está siendo impulsado por la Procuraduría General del Estado, ha dicho Celec.

El problema saltó en 2014, cuando la fiscalizadora ASOC CFE recibió por parte de Sinohydro una justificación de resultados de la medición de esfuerzos residuales del distribuidor U1, sobre ciertos valores incongruentes que aparecían en las pruebas. Estos superaban el 60 % y hasta el 100 % después de la prueba hidrostática, lo que era una anomalía. ASOC dijo que los justificativos de los valores de los esfuerzos residuales no eran satisfactorios y pedía una nueva medición con una entidad independiente y experta.

Sobre las fallas detectadas Sinohydro había contestado que por experiencias anteriores las soldaduras en sitio de la carcasa espiral del distribuidor en otras centrales (incluyendo Tres Gargantas) no han recibido el tratamiento de eliminación de los esfuerzos residuales “y esto no conlleva a un mal funcionamiento por problemas causados por el esfuerzo residual”.

Además se negaban a ampliar la garantía a diez años de los distribuidores que ya había planteado la fiscalizadora, indicado “no tiene respaldo contractual y por lo tanto no se acepta ese requerimiento”.

A pesar de lo indicado anteriormente Coca Codo y ASOC dispusieron en ese mismo año (2014) “autorizar el inicio del colado de los hormigones en las unidades 1 a la 4”.

Pero, los problemas no se detuvieron. Y los comunicados de ida y vuelta continuaron. El 13 de febrero de 2015 la fiscalizadora dirigió una carta al gerente de Sinohydro, Zi Jqun, cuyo tema central era: “Defectos de la soldadura en fábrica de los distribuidores”.

Se le recordaba al gerente de Sinohydro que en 2014 la ASOC detectó que la obra tenía “fisuras en los cordones de soldadura realizados en fábrica, no solo en el distribuidor 1, sino en el distribuidor 3”, que en un comunicado de noviembre de ese mismo año ya le manifestó a Sinohydro su “preocupación y desconfianza en el informe de calidad, disponiendo a Sinohydro efectuar un control UT, MT al 100 % en todas las costuras realizadas en fábrica para los ocho distribuidores”.

Previamente, los representantes de Harbin habían emitido un documento el 6 de febrero: “Análisis de las causas de defectos en las soldaduras realizadas en fábrica del distribuidor 1”. En dicho informe se señalaba que según la inspección final se repararon los cordones de las soldaduras y cuyos defectos superficiales fueron provocados “por un control inadecuado de la temperatura de soldadura durante la reparación”. Además reconocían que hubo una ejecución “no estricta del procedimiento de soldadura por falta de supervisión y control de la soldadura, además de la irresponsabilidad del soldador”.

Para Coca Codo Sinclair y ASOC CFE esto era producto de la falta total de control del producto en el que se pone de manifiesto “la ausencia de la supervisión por parte del fabricante Anshan, Harbin Bureau Veritas y Sinohydro sino la emisión de documentos que no se apegan a la realidad”.

Las malas noticias fueron ratificadas por un inspector autorizado que determinaba que la aparición de grietas en áreas soldadas de acero ferrítico soldadas, el proceso de soldadura, los controles de soldadura, las condiciones ambientales, el material de soldadura y las áreas afectadas por el calor del material base deberán ser examinados cuidadosamente para determinar la causa de dicha agrietamiento y para prevenir otros defectos. Explicaba que siempre que no se corrija la fuente del problema, se deben esperar más grietas, también en áreas no abiertas para inspección. “El agrietamiento puede provocar la pérdida de la integridad estructural, fugas y fallas del equipo de progreso en servicio”, decía el informe.

En 2018 se habló de riesgos impredecibles

En junio de 2018, el ministro de Energía, de ese entonces, Carlos Pérez visitó la Central Hidroeléctrica y permitió la entrada a la prensa hacia los caracoles. En ese momento se reveló que existían fallas, pero más bien se moderó la alarma. A la salida de la visita, incluso el ministro dijo que se iba más tranquilo.

Para noviembre de 2018, ya en el gobierno de Lenín Moreno, un nuevo informe revelaba que el problema más serio del que adolece Coca Codo Sinclair “es la presencia reiterada de cientos y miles de fisuras presentes en todos los distribuidores de turbina que se los detectó durante su montaje (años 2014 – 2015) algunas de las cuales alcanzaban hasta varios decímetros de longitud y que posteriormente se las reparó mediante un procedimiento de soldadura calificado específicamente para este fin”.

Explicaba el informe que luego de un año y medio de operación hubo una reinspección de tres distribuidores y se han detectado nuevas fisuras aunque en menos cantidad y tamaño, “por lo que no deja de ser un tema preocupante”.

En el informe hablaba de los riesgos existentes. “Considerando que la cantidad de fisuras existente es muy alta; que varias fisuras existentes en el diámetro exterior no han sido reparadas y que están sometidas a cargas cíclicas –generación normal de las unidades-, son susceptibles de crecer tanto en profundidad como en longitud, por lo que no se descarta la posibilidad de una filtración o fuga de agua a través del hormigón circundante de los distribuidores. Su magnitud, el momento que se produzca y las consecuencias, es imposible predecir”.

Luego vendría la contratación de TÜV SÜD, empresa alemana encargada de establecer una solución para el problema de las fisuras. Todo el tema fue ventilado en la Junta Combinada de Disputas. Al final, la solución propuesta no ha convencido al país. Por ello ahora se plantea un arbitraje internacional.

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