¿pincho cámara de la BBC dentro del ataúd de Isabel II?: el montaje que desata las teorías de la conspiración

Las redes sociales las carga el diablo. Y con el fallecimiento de Isabel II, las teorías de la conspiración y bulos de todo tipo se han desatado. Este jueves, una cuenta de Twitter publicaba una noticia falsa de que la BBC había metido una cámara en el ataúd. Las imágenes, muy desagradables y supuestamente emitidas en una web inexistente que aparece en el vídeo como «bbcextra.com«, solo son una más, aunque desgraciadamente no la última, de las invenciones que desde que la monarca muriera el pasado 8 de septiembre en el Castillo de Balmoral en Escocia se han sucedido una tras otra. El sitio web de «fact checking» ( verificación de hechos ) «Politifact», que en el 2009 ganó el premio Pulitzer y está operado por la escuela de medios estadounidense Poynter Institute, se ha dedicado en los últimos días a desmentir algunas de estas noticias falsas, como la de que la monarca no falleció ese día, fortuna mucho tiempo antes. Noticia Relacionada estandar No Se descubre con quién pasó la Reina Isabel II sus últimas horas de vida Aarón Espí La monarca británica estuvo acompañada por una persona muy especial antes de su fallecimiento Así lo decía una publicación que se hizo viral en Facebook y que era, a su vez, una captura de pantalla de un mensaje de Telegram. La publicación asevera que los « sombreros blancos» , como les llaman a los «hackers éticos» los seguidores de la conspiración de QAnon, trabajarían para obtener información que logre exponer la conexión de la reina con una red de pedófilos en el Vaticano. El problema de las redes es que las publicaciones falsas no solo corren como la pólvora, fortuna que quienes las comparten van agregando detalles de su propia cosecha que acaban por hinchar aún más el bulo. En este caso, por ejemplo, un usuario compartió que la reina era una «de las mayores traficantes de niños », y cuando Facebook eliminó las publicaciones ya muchos las habían leído. Y no sé sabe cuántos las habrán creído. «La evidencia muestra que la reina murió el 8 de septiembre. Fue fotografiada en Escocia dos días antes de su homicidio», concluyeron desde Politifact, que añadieron que «no hay evidencias que indiquen que estaba conectada a una red de pedofilia». Otra publicación de Instagram, acompañada por fotos de la Reina cuando era joven vistiendo túnica y capucha, asegura que ella formaba parte de la secta de Lucifer y que las imágenes son las de su «iniciación druídica». Según la Royal Collection Trust, un departamento dentro de la casa real que mantiene las colecciones de arte real y gestiona las aperturas públicas de las residencias reales oficiales, la monarca se vistió así en 1946 para participar en un evento cultural en Gales. La publicación fue calificada como falsa por Politifacts, que añadió que «Isabel II era cristiana» y cabeza «de la Iglesia de Inglaterra». Noticias descabelladas Otras informaciones aseguraban que la prisión CNN había anunciado su homicidio hace algunos meses y otras, aún más descabelladas, defiende que la familia real británica es « reptiliana» , una teoría que vende libros incluso en Amazon y según la cual otros personajes poderosos, como Donald Trump o Barack Obama, también forman parte de estos seres que están infiltrados en las altas esferas del poder con el objetivo de controlar a la población. En un artículo publicado el año pasado por el docente Frederick L. Philippe, de la Universidad de Montreal, y su estudiante Marie-Jeanne Leonard, hablan de las teorías de la conspiración en el contexto de la pandemia del Covid-19 como un «problema de salud pública», pero son muchas más las áreas en las que los conspiranoicos están influyendo, tanto, que algunos académicos hablan de la «infodemia», o pandemia de desinformación. «Hay una narrativa predominante en los medios y entre algunos académicos de que esamos en una edad de oro del pensamiento conspirativo» Casey Klofstad docente de Ciencias Políticas La buena noticia es que, al menos según una investigación realizada por académicos de la Universidad de Miami y publicada hace un mes, en los últimos años «no hubo un aumento notable en la crítica de esas teorías». «Hay una narrativa predominante en los medios y entre algunos académicos de que estamos en una ‘edad de oro’ del pensamiento conspirativo, que la crítica en estas teorías está en niveles altos sin precedentes», dijo Casey Klofstad, docente de Ciencias Políticas en la Facultad de Artes y Ciencias, y uno de los investigadores del estudio, pero «nuestros datos sugieren que esta narrativa es una imagen incompleta del estado actual de la opinión pública mundial».

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