Sanciones económicas a Rusia y sus efectos

La invasión de Ucrania a Rusia, en el pasado febrero de 2022, no podía quedar sin respuesta mundial, por el crimen que representa la violación de normas del derecho internacional y la envergadura de un conflicto que finalmente ha involucrado a todos, poniendo en peligro la paz y la estabilidad económica mundial. 

 

El propósito fue forzar al invasor para poner fin a la guerra, pero se obtuvo el efecto contrario, al tratarse de un país con una economía relevante. Estamos hablando de la undécima economía más grande del mundo, con presencia en los mercados mundiales de energía, agricultura y metales, solo comparable con Estados Unidos, Canadá y Australia. Dígase que Rusia, según la Administración de Información de Energía, es el segundo exportador de petróleo en el mundo y uno de los principales suministradores de gas natural. Actualmente la UE importa el 90% del gas que consume, y de ésta cantidad, el 50% procede de Rusia. 

 

Por tanto, dichas sanciones pueden generar pérdidas comerciales sin precedentes, y motivado por la globalización, se aumentó el costo económico de usar sanciones contra grandes economías como la rusa y se multiplicó la capacidad de esos países de aplicar represalias económicas y tecnológicas, tales como el aumento de precios de materias primas y costos de transacciones que se expanden a todo el mundo.

 

Por esas mismas sanciones, se retiran las exportaciones rusas de materias primas de los mercados mundiales y los precios aumentan, lo que ejerce presión sobre el gasto en importaciones para las finanzas públicas de las economías en desarrollo y mercados emergentes. Se ha generado una compleja situación, por lo que es urgente que se adopten medidas de forma coordinada, para compensar los efectos de las sanciones. 

 

Europa toma medidas energéticas para enfrentar el gasto de gas que se incrementa y hace que los precios se disparen con cifras sin precedentes. Es urgente que se analicen las consecuencias de las sanciones para preservar la estabilidad económica y se tomen decisiones que tengan en cuenta las nuevas realidades de la coerción económica, porque las sanciones que pudieron parecer correctas, se han convertido en un bumerang para Europa, que sufre sus efectos y su alto costo. 

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