Reescribiendo la historia

El cambio más trascendente que se ha producido desde la última vez que se conmemoró la muerte de Diana de Gales es que su historia ha cambiado radicalmente porque la realidad judicial sobre su vida lo ha hecho. Hace justo un año, la BBC admitió que uno de sus periodistas estrella, Martin Bashir, había conseguido mediante engaños la entrevista difundida en 1995 con la qu e Diana sentenció su relación con el príncipe Carlos y con la familia real británica. Tras ese reconocimiento, a comienzos de este verano se alcanzó un acuerdo judicial para que la radiotelevisión pública británica -un paradigma de honestidad para todas sus homólogas del mundo-, aceptara indemnizar a Tiggy Legge-Bourke, la niñera de los príncipes William y Harry, quien resultó ser el blanco principal de las maledicencias. Para ablandar a Diana, Bashir aportó falsas pruebas de que la niñera había abortado un hijo de Carlos. Es difícil determinar lo que Diana dijo como resultado de ese engaño y lo qué no habría dicho de no haber sido manipulada por Bashir. Sus declaraciones han formado parte durante 27 años de la historia británica. La duda que surge es cuántos guionistas escribieron esta historia y en qué medida su trágico azar se inscribe en una serie de decisiones tomadas con información incompleta o directamente falsa. Como dijo Legge-Bourke, Diana murió convencida de que ella era la realidadera amante de Carlos

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