Lgbtiq se forman como empresarios y proveedores diversos del país

En su taller ubicado en el norte de Quito, Damián Pérez da forma a unos duendecillos que debe entregar en pocos días. El artista plástico manifiesta que esta actividad le permite solventar los gastos del hogar.

Pérez trabajó en una compañía de esculturas por 13 años. “Cuando se enteraron que era gay, mi trabajo ya no tuvo validez, me comenzaron a hacer a un lado y me separé de la empresa en 2018”.

Luego, el escultor impartió clases en una escuela de arte. Allí no sufrió discriminación, pero con la pandemia quedó desempleado. Con 50 años y un posgrado, el artista se sentía altamente capacitado. “Dejé carpeta en todos lados, pero no me abrieron las puertas en las empresas grandes”, relata.

Así se dedicó a vender artesanías en el Ejido hasta que se enteró de los talleres gratuitos que impartía la Cámara de Comercio LGBT, donde aprendió marketing y publicidad. “Ya me manejo en redes sociales, no estoy haciendo las cosas instintivamente sino con técnica”, asegura.

El caso de Pérez es solo un ejemplo del panorama laboral de la población Lgbti, aunque en Ecuador hay pocos datos al respecto.

El último estudio del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC) data de 2013, en que fueron encuestados 2 805 miembros de la comunidad, entre los que el 58% afirmó no tener afiliación al seguro social. Y entre el 50,5% y el 55,8% dijo haber sentido discriminación en el sector privado y público, respectivamente.

En noviembre de 2021, una encuesta para identificar vulnerabilidades en dicha población, realizada por la Fundación Mujer&Mujer, el Consejo Nacional para la Igualdad de Género y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, arrojó que el 32% del total de encuestados estaba desempleado.

Pero el estudio también identificó que el desempleo en transmasculinos fue del 43%, en transfemeninos 50% y en travestis 83%. Por la orientación sexual, el desempleo afectó al 39% y 34% de los encuestados que se consideran bisexuales y gais, respectivamente.

Diane Rodríguez, CEO de la Cámara de Comercio Lgbtiq+, durante una charla empresarial. Foto: cortesíaVarios programas

Para capitalizar la diversidad de las identidades Lgbti y volverlas un valor agregado a la economía ecuatoriana, nació la Cámara, explica Diane Rodríguez, CEO de esta corporación privada.

Una de las aristas de su trabajo es guiar a los futuros emprendedores, quienes pueden acceder a la escuela de negocios, donde se les brinda herramientas para que materialicen sus ideas.

Emilio Cruz, coordinador nacional corporativo e instructor, señala que no es una tarea sencilla, pues muchos llegan con una formación escolar básica. “Algunos no culminan cuando se enteran de todo el proceso que conlleva sacar adelante un negocio”.

En la actualidad se trabaja en un programa para convertir a los emprendedores en proveedores diversos. “No solo se trata de acompañar el emprendimiento, sino que adicional tienen la oportunidad, cumpliendo ciertos requisitos, de proveer sus productos o servicios a las multinacionales afiliadas a la Cámara cuando estas lo requieran, un servicio de catering, por ejemplo”, apunta Rodríguez.

Pero a la Cámara también llegan quienes no se identifican dentro de la comunidad, pero que quieren diversificar su negocio. Es el caso de Yolanda Zambrano (60) que confecciona prendas de vestir. Ella ha comprendido que el sector Lgbti es un nicho importante que le representa el 50% de sus ventas.

Compromiso de empresas

Otra de las aristas que abarca la Cámara, a través de la red Pride Connection, es promover espacios de trabajo inclusivos a la diversidad sexual, en los que los miembros del colectivo se puedan desenvolver de manera segura.

La iniciativa ha sido firmada por 54 compañías, entre las que constan Coca-Cola, Grupo Ekos, E&Y (Ernst & Young), ATC (Andean Travel Company), Boehringer Ingelheim, entre otros.

Una de las más recientes firmantes es el grupo Entregas, representante de FedEX en Ecuador.

“Creo que hay un tema muy fuerte de educación que necesitamos todos como sociedad y, obviamente, trabajarlo con nuestros colaboradores es lo que estamos buscando de la Cámara”, apunta Verónica Lasso, jefe de Capital Humano.

Daniel Larrea es representante de Responsible Travel, una agencia de viajes que entre sus clientes ha contado con parejas Lgbti. Ellos buscan concientizar con sus trabajadores, viajeros y proveedores “para trabajar de manera segura para las personas de la diversidad”.

En junio recibieron la primera capacitación y, al igual que el resto de empresas, persiguen la certificación internacional LGBT Friendly BE, que los acredita como “amigables” con la comunidad.

Bolsa de trabajo

La Cámara realizará la feria Expo Trabajo LGBT+ Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) el 29 de septiembre, en Quito, que proveerá de una base de datos a la que las empresas accederán de manera virtual y revisarán los perfiles que se ajusten a sus necesidades.

Testimonios‘Ser LGBT no nos hace menos que los demás’

Desde hace dos años Juseimy Solórzano (41) está afiliada a la Cámara de Comercio LGBT. Explica que le ha ayudado a brindar una mejor atención a los clientes que llegan a su peluquería, ubicada en el suburbio de Guayaquil.

Solórzano dice que decidió unirse a este gremio porque constituye una herramienta de promoción de negocios.

“Nos enseñan cómoadministrar y, como somos microemprendedores, debemos tener una base técnica”, afirma.

En la peluquería no solo hace cortes de cabello y peinados, sino también maquillaje. Su trabajo le ha permitido emplear a una amiga que se quedó sin trabajo y tiene cargas familiares.

Juseimy Solórzano atiende a una cliente en su gabinete en el Suburbio de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

En el barrio, Juseimy es conocida y respetada. Cuenta con orgullo que se lo ha ganado porque su proceder siempre fue correcto y jamás permitió que le faltaran el respeto o la discriminaran.

Los fines de semana la joven los combina con la venta de comida, para lo cual cuenta con la ayuda de su mamá y hermana, quienes son su “pilar y fortaleza”.

Antes, Juseimy trabajó en relación de dependencia, también en peluquerías, donde se sentía cómoda. Admite que esta profesión ha sido relacionada siempre con personas de la comunidad y, tal vez por eso, la gente esté acostumbrada a verlos y tolerarlos. Eso, sumado a que sus jefes también eran gais o transgéneros.

En ese sentido, esta transfemenina prefirió no “perder su tiempo” buscando una plaza laboral en otros lugares donde pudiere ser rechazada por su condición de género. “Gracias a Dios no he tenido ninguna discriminación. Soy una persona trans alejada de los problemas”, sostiene.

‘La plaza laboral para trans es nula en el país’

Desde que se graduó de bachiller, Zachary Elías (24) ha trabajado para ayudar a su familia. En una camaronera pasó casi dos años y medio. Allí sufrió discriminación por su condición de género.

“El jefe de planta me ponía trabajos más fuertes, me mandaba a otra sección donde hacía más frío, mi biología es otra a diferencia a la que yo me veo. Me hostigaron y hostigaron”, relata el joven.

En los baños, las personas encargadas de entregar la vestimenta de trabajo “me decían que tenía que salir de ahí, que yo era una persona disfrazada”, añade.

Zachary Elías muestra parte de los productos que vende en su Tienda Pride. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Luego de ser rechazado constantemente en empresas donde aplicó para una plaza de trabajo, Elías decidió irse por la informalidad, vendiendo gafas en Salinas. Su hermano le ayudó con un tablero donde exhibía su producto mientras recorría el balneario en busca de clientes. “Me fue supermal, no tuve muchas ventas”.

Fue entonces cuando haciendo búsquedas en Internet se dio una idea de lo que podía hacer. Así es como surgió su microempresa, la Tienda Pride, dedicada a la elaboración y venta de vestimenta para la comunidad Lgbtiq.

Elías confecciona camisetas, abrigos, banderas, entre otros. Pero uno de sus productos más reconocidos son los llamados ‘blinders’, para los que emplea tela importada y nacional.

Estos ayudan a los transmasculinos a ocultar partes de su cuerpo como senos. Desde 2019 el joven toma talleres en la Cámara que le han ayudado a fortalecer su negocio.

Por ahora toma pedidos telefónicos y entrega el producto a domicilio. Dice que le gustaría tener una tienda física en el futuro.

La marcha del orgullo Lgbtiq+ se vivió en medio de colores, trajes y música en QuitoMarcha en Guayaquil para conmemorar el Orgullo Lgbtiq+Gabriela Mendoza: ‘Hoy sientes más seguridad de decir soy así y no tengo problemas’ loadEmbeds(document.querySelectorAll(‘#M740387ScriptRootC1185483’), function () {

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