Maduro reduce el Tribunal Supremo a su antojo

Actualizado Jueves,
30
diciembre
2021

20:11

El Supremo pretende reducir su composicin, de los 32 magistrados principales y los 32 suplentes de la actualidad a un nmero menor, en torno a los 20

Mensaje de Navidad de Nicols Maduro.MUNDO

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Se trata de un clsico muy venezolano: maniobras de ltima hora y peleas polticas en el cierre del ao que suelen provocar un enero muy caliente. En 2021 se repite historia y protagonistas, slo cambian las tramas. El Parlamento democrtico posterg la sesin extraordinaria prevista para imponer restricciones a la Presidencia encargada mientras el chavismo avanzaba sin freno en la reforma del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), principal martillo contra la oposicin.

Se trata de un mandato directo de Nicols Maduro, plasmado en una propuesta escrita por el presidente del TSJ, Maykel Moreno, hombre de confianza del Palacio de Miraflores que cuenta con un currculum preado de sombras, incluida su condena por un par de homicidios de cuando funga como polica poltico.

El «presidente pueblo» pretende acelerar la reforma del TSJ para ajustarlo an ms a su medida, como si ya no lo estuviera al 99%. El Supremo pretende reducir su composicin, de los 32 magistrados principales y los 32 suplentes de la actualidad a un nmero menor, en torno a los 20.

Un movimiento que se produce cuando las negociaciones en Mxico con la oposicin estn suspendidas por el propio Maduro, pese a los intentos de Noruega y de la comunidad internacional de reabrir los dilogos. La reforma del sistema de justicia era precisamente uno de los puntos clave que estaban sobre la mesa. Al tratarse de una decisin «parlamentaria» en el rgano chavista slo participan los oficialistas y los partidos colaboracionistas.

El reacomodo de los jueces tambin est vinculado a la campaa emprendida hace semanas por el «hijo de Chvez» de cara a la reeleccin presidencial de 2024. Desde la creacin de unos dibujos animados que tienen como protagonista a un supuesto superhroe revolucionario, ‘Superbigote’, que lucha contra el imperio y defiende al pueblo hasta la creacin de un villancico navideo forman parte de la misma estrategia del mandatario.

Maduro quiere vender ante el mundo su gesta judicial como una reforma en toda regla y como parte de la apertura que asegura encabezar. Eso s, manejando a su antojo, como hasta ahora, al tribunal ms importante del pas. Como si se tratase de la versin chavista de ‘Yo, el Supremo’, la trascendental novela de Augusto Roa Bastos.

«Nos hemos encontrado casos donde la justicia no es justa y el que tiene para pagar encuentra mil maneras. Que este sea el inicio de la revisin profunda de todas las leyes que conforman el poder judicial«, justific Diosdado Cabello, nmero dos de la revolucin, durante el pleno extraordinario celebrado ayer en el rgano parlamentario chavista.

El poder bolivariano pretende la misma operacin, a la inversa, que realiz Hugo Chvez para controlar a los jueces. Otra «movida de mata», como dicen en Venezuela, llev a cabo el propio Cabello en plenas Navidades de 2015 para imponer por adelantado las cadenas revolucionarias contra la recin elegida Asamblea Nacional (AN) con mayora opositora. El entonces presidente de la AN impuso con nocturnidad, alevosa y, sobre todo, de forma inconstitucional a 13 magistrados de militancia chavista o muy cercanos al rgimen.

En el vodevil bolivariano con el que el chavismo pretende engaar a la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga a sus altos cargos por crmenes de lesa humanidad, Cabello incluso se sorprendi ayer que civiles sean juzgados por tribunales militares, pese a que ya ocurri durante las protestas de 2014, 2017 y 2019.

«La reforma propuesta para el TSJ es inconstitucional. El Parlamento no tiene competencia para modificar la Constitucin. Ni siquiera una Constituyente, es indispensable un referndum», advirti desde el seno del chavismo el antiguo fiscal general y ex vicepresidente Isaas Rodrguez.

Todo ello sucede con la vigilancia de Maduro, quien tambin tiene tiempo para amplificar las diferencias en la oposicin. «Ah la ultraderecha tom una decisin, ni se entiende. En el pas de Narnia no tiene lmite la estupidez poltica. Destruyeron al pas, promovieron las sanciones e incitaron a la invasin del pas», pontific el «hijo de Chvez» tras hacerse pblico que la presidencia encargada proseguir un ao ms, pese a sus intentos manifiestos de acabar con ella. El «presidente pueblo» incluso calific al presidente encargado como «bobolongo», uno de los insultos que ms utiliza contra l.

Las declaraciones de Maduro llegaron cuando ni siquiera se conoca el alcance de las limitaciones que la Presidencia interina puede sufrir en su desafo contra el rgimen bolivariano. Las distintas propuestas, una vez fracasado el intento de desaparecerla, que defienden el ex canciller Julio Borges y el ex candidato presidencial Henrique Capriles, se debaten a contrarreloj y en medio de un forcejeo pblico y privado.

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